miércoles, 22 de abril de 2015

Poesía en Chile

CONVALESCENCIA

¿Volveré a caminar erguida
una vez más ligera de ti
dueña del mundo 
y de mi misma?


¿O el peso de tu cruz
Me mantendrá agobiada y de rodillas
Hasta que vuelvas a resucitarme?

ACERCA DE LA TRASCENDENCIA

La naranja no sufre
porque no puede ser manzana
no cuestiona su color
ni su piel llena de poros
No le importa de qué árbol cuelga
tampoco discute
con su compañera de rama
No opone resistencia
a la mano que la toma y la desnuda
menos
a la boca que la muerde 
y escupe sus semillas en un plato

Para redondear
la naranja es asumida
no le interesa trascender

Otro día les hablaré del plátano
*Carmen Gloria Berríos


Imagen de la red




MUJERES DE ROCA


Ellas son las que un día marcharon
rumbo no sé donde
son las que dejaron cajones de sueños
un columpio vacío
son las que vieron su historia interrumpida
las que abandonaron, no por gusto, amistades, escuelas, barrios
la desarraigadas...
mujeres de intensa mirada
que urgan en el pasado buscando respuestas
y miran hacia delante
construyendo futuro
son las que solo con una maleta y tres libros
fueron forjando caminos
haciendo suyas lenguas extrañas
mujeres fuertes
hechas de roble
hembras altivas de roja sangre
son esas que llevan cicatrices en la piel y en el corazón
pero que han sabido zurcir sin que se vuelva abrir
y sangrar
son las mujeres de roca
de una raza casi extinguida
que nos desvelan secretos de la historia
son hechas de tierra y canto
huelen a madreselva
sus lágrimas son de sal
caen al mar
son las que un día perdieron la inocencia
por culpa de imbatibles águilas
mujeres de roca
candente y antigua
son las que hoy siguen creando caminos
tejiendo redes solidarias
mujeres indomables
amigas del viento
mujeres de roca
mujeres fuertes.
*Marlene Feeley


Ruben Ireland





Un día te despiertas
- y con algo de cautela -
comienzas a quitarte
los insultos de encima,
como trozos de corteza.

Te vas quitando la ansiedad
como finas gasas de seda.

Te arrancas el menosprecio
que se fue incrustando en tus venas.

Te enfrentas al espejo
como si fuera la vez primera.
Vistes tu cuerpo con capas de ternura
y perdonas.

No queda tiempo
para arrojar piedras.
*Silvia Cuevas-Morales


Ruben Ireland


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