miércoles, 22 de abril de 2015

Poesía en Argentina

Ponen avisos en el diario ofreciéndote como mercadería porque sos una puta.
Te secuestran te drogan, te golpean, te prostituyen, tal vez hasta te matan, mientras tu madre pone patas arriba las comisarías, porque sos una puta.
Te asesinan en la frontera de Tijuana porque a nadie le importa, si sos una puta.
Cierran Las Casitas, el barrio prostibulario más grande de la Argentina, para volverlo a abrir por orden [de un juez] federal a los pocos días, porque qué más da, son todas putas.
Te prenden fuego, te clavan ciento y pico de puñaladas, te lo merecés porque sos una puta.
Te mutilan el clítoris a los ocho años porque vas a ser una puta.
Te cortan la pollerita [minifalda] en tevé para que muestres el culo porque sí, porque son todas putas.
Muerta de hambre, una “Sociedad de Socorros Mutuos” te promete trabajo cruzando el océano y terminás en la Zwig Migdal porque aquí o allá, ya eras una puta.
En la guerra te violan del bando enemigo porque es tu merecido: sos una puta.
Te casan de prepo a los doce con un viejo de cincuenta justo antes de que te vuelvas una puta.
Piden una dote por vos, porque algo siempre se paga por una puta.
Te lapidan porque fuiste adúltera: una puta.
Te golpean y te tiran del balcón porque sos una puta.
Decías que no pero querés decir que sí, porque en el fondo, todas son putas.
No te toman la denuncia de violación porque es tu marido, ¿o acaso sos una puta?
Perseguís hombres en las propagandas de desodorantes porque cuando no son obsesivas de la limpieza o madres, para el mundo publicitario son todas putas.
Te violan por provocadora, por puta.
Te gusta cojer [follar], claro, si sos una puta.
Te encanta mostrarte, como a toda puta.
En el fondo no sos lesbiana, si a todas les gusta, porque son todas putas.
Ellos tienen un instinto irrefrenable que deben satisfacer, y vos satisfacés porque sos una puta.
El “oficio más viejo del mundo”, ser una puta.
Una esclava, una mercadería, una “conejita”, una botinera, una actriz, una chica de tapa, una bestia en la cama: una puta.
En la bolsa de gatos de un mundo donde la subordinación sexual de la mujer muta por una cadena de significantes que van del relativismo cultural a la “liberación femenina”, pasando por los lugares comunes más enquistados y recalcitrantes, con el mismo estereotipo de fondo, apenas bastan dos sílabas para ocultar la denigración de todo un género.
*Ana Wajszczuk


                       Antonio Mor



Después del cruce de palabras
el tren acerca sus luces
y entiendo
que no soy linda,
que ningún hombre va a quererme
aunque me quiera
o me desee
o me construya
con su mirada
o me escriba una canción
que reboque el modo
en que nos decimos y nos vemos.

¿Me decís el nombre de lo que nos une?
O si hay nombre
si los fantasmas se hacen cuerpo
o si el daño es hoy
“Mentime” digo. Y caés
a centellear: No-puedo-mudar-de-piel.
*Flor Codagnone

Man Ray.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario